


la ruta está preparando la siguiente parada, súbanse a la micro para pasar un carrete diferente. nos vemos.
El lugar donde podran informarse acerca de todas las alternativas que hay en Arica para ir a tomar sus buenas chelas en las mejores picadas.
Y aquí vamos de nuevo.
El día miércoles 12 de marzo, después de una rica jornada de oficina (¿existe un mejor momento pa’ una wena chela que después de un acalorado día de oficina?), con Luís Molina como invitado, me dirigí a cumplir con mis deberes ruteros. Y para eso, nos dirigimos a uno de los más tranquilos locales que quedan en el centro, El Rory.
Ubicado en
El local es pequeño, consta solamente de una larga barra con varios asientos y 3 “mini mesas” para dos personas, pegadas a la muralla en un angosto pasillo. El problema de esta barra abierta a la galería son los siempre presentes macheteros, que te wevean para que les convides de tú chela, y los eternos vendedores ambulantes, aunque no fueron tantos como pa’ ser una gran molestia en todo caso.
Info pa’ los peloteros, a pesar de lo pequeño del local, cuenta con un gran televisor donde transmiten los partidos del torneo local via CDF, y no tienen ninguna preferencia por equipos, así es que todos los colores son bienvenidos, siempre que sea en buena onda, recuerden que el local es bien tranquilo, y quieren mantenerlo así. Incluso ese día me tocó ver el partido entre la U de Chile y la U de Conce, y había poca gente y todos comentando sin atao’.
Como hay una tele grande todo el día transmitiendo, no hay música... Sip, no hay música, pura tele, que le vamos a hacer.
El local es atendido por la sra. Maria Labarrera, quien lleva solo unos meses trabajando ahí y esta en el turno de la mañana, pero por encontrarse enferma la otra persona, se tenía que quedar en la tarde también. Pero la verdadera estrella de El Rory es la Sra. Amada, encargada de la cocina del local y quien lleva 7 años siendo la regalona de los habituales. Una sra. que a pesar de tener sus buenos años encima, tiene una personalidad de la puta madre y desborda simpatía y cariño por sus comensales. Para darles un ejemplo, voy a reproducir un dialogo que tuvo con un grupo de clientes, del que fui testigo:
Cliente uno: (la sra. Amada le sirve unas empanadas) Pucha sra.mada’, si tuviera 80 años menos me caso con uste’.
Sra. Amada: ¿si?, tu estarih’ en tus veinte (años) pero igual te hago peazos’. Vai’ a terminar pidiendo agüita.
Puta que me reí con eso.
Los precios en El Rory están acordes al mercado chelistico: $1200 cristal-escudo de litro, la ….. naahh, vean la foto.
El pequeño gran detalle negativo del local, es el baño. Todo mal con el baño. Pero mal, mal. Mal. MAL. MAL. Chico, oscuro, sucio, maloliente, apartado de todo y más encima del poco espacio que tiene, parte es usado para acopiar cajas de chela. Cuando digo mal, es mal. Ahora, eso es el baño de hombres, y viendo eso, ni siquiera me atreví a preguntar si tienen baño de mujeres, aunque si tienen clientas mujeres por lo que se ve.
Resumiendo un poco, eché a correr nuevamente
Vayan a El Rory, los van a atender bien, van a comer y tomar rico y barato, y la conversa’ con las sras. y los clientes es mas que grata. Si pasan por ahí, díganles que leyeron el comentario en
Hasta la próxima.
Pd: Se solicitan compañeros de ruta que no se vayan temprano y a los que la sra les de permiso pa’ tomarse unas chelas con los amigos. Si le interesa, inscríbase.
El único problema de juntar a personajes como el Dombe, (el Dombe po’ wn… ah, si, David) el Morrón (perdón, Rodrigo), al palito (otro Rodrigo), a un forastero santiaguino, el Pablo (arica=carrete) al Bugue (Alexis, como 2 días carreteando), es que se nos desordenó la cosa, y al final apenas hicimos la pega. Lo que no quiere decir que no la pasamos bien, pero con tanto weon weviando se hizo medio complicado.
Los Hijos es un local pequeño dividido en dos salas separadas con la mejor cortina de topless que encontraron, con una barra a la entrada, 3 mesas en la sala de la entrada y 4 mesas más en la parte de atrás del local. Los baños estan en la parte de atrás del local y sinceramente, no están muy decentes que digamos, pero cumplen su función, ahora el baño de mujeres no tenemos idea como estarán, pero si habían mujeres en el local y los ocupaban.
Avanzada la tarde nos pusimos a conversar con la Sra, Luz, quien hace dos años que oficia de garzona en Los Hijos… Nos cuenta que la fuente de soda pertenece a Don Fredy Sandoval quien habitualmente se pasea por el local, pero justo ese día no apareció. El local tiene más de 40 años de vida y ha sobrevivido todos estos años gracias a una fiel clientela, que ya más que clientes parece familia. Eso es alo que caracteriza a Los Hijos…, un ambiente familiar y una tranquilidad a toda prueba. Si van, no perturben eso.
Nos contaba la Sra. Luz que esos son los beneficios de estar ubicados frente a un barrio fiscal, como la mayoría de las familias de los alrededores son militares y carabineros, el sector es bastante tranquilo.
Si, ya sé que nos van a decir que somos flojos y que solo nos preocupamos de carretear ese día... si, es cierto, somos flojos y nos dedicamos a puro carretear ese día. Como les dije al principio, se nos desordenó mucho la cosa, y al final salimos de ahí y nos fuimos quien sabe donde hasta quizás quien sabe que hora. Pero es que la conversa estaba muy buena, y puta que nos reímos. Son pocas las oportunidades que tenemos de juntarnos con viejos camaradas de chela que ahora viven en otras ciudades, así es que pedimos las disculpas del caso y prometo que compensaremos nuestra poca dedicación en la próxima salida.
Abierto de las
Esta salida a terreno de La Ruta fue algo bizarra. No por el local en sí, o por la garzona quien amablemente nos atendió, sino que por la fauna local del local, que transformó nuestra visita en la mas pelacable e incoherente de la corta historia de La Ruta.
Llegamos a La China cerca de las 7 de la tarde. Daniel, como se aprecia en la fotos, impecablemente vestido para la ocasión, lo que le valdría el apodo de “sr. Ejecutivo”… con todo respeto…
El local no es muy grande que digamos, 7 mesas, una gran barra al centro y una gran chancha enjaulada completan el mobiliario (las jaulas en las chanchas se están volviendo un elemento común en las fuentes de soda. ¿Tan pasteles son los clientes?).
La chancha, como ya es habitual, va mas tira’ pal’ lado de las cumbias y las rancheras, pero nos encontramos con un clásico de clásicos, con el maestro de maestros, con el gorrión de Conchalí el único, el inigualable: Zalo Reyes. Así es que por $100 inauguramos la tarde con “Una lagrima y un recuerdo”, la k creímos era “Una lagrima en la garganta”, pero nunca fue, esa vino después.
La China es propiedad de Doña Adriana Mayorga, mujer con años en el rubro y dueña tambien de otras tres fuentes de soda: La Felicidad, El Nuria y Los Astronautas. Las que obviamente serán próximas paradas de la ruta. Nos encantaría haber hablado con ella, pero nunca apareció por el local, el que es atendido por Carol, quien llevaba solo 5 días trabajando en él, por lo que en realidad no nos pudo contar mucho de la historia de La China como hubiésemos querido, y se notaba un tanto tímida y falta de confianza. Esperemos que con el tiempo se vaya soltando más, aparte solo tenia 19 años, un bebé aún.
Lo bueno de la China es la variedad en las chelas, hasta Lemon Stone tenían, pasando por la Royal Guard y la Heineken, y pa’ los de paladar mas fino, la nunca bien ponderada Dorada. Los precios están que accesibles y no varían mucho de otros locales: Cristal – Escudo litro: $1200, de ½ $700. Dorada ltr $1000. Cuzqueña ltr.100 $1200. Royal – Heineken $1300. Lemon Stone $500. Chelas chicas $400. Bebidas $400. No se sirve nada para comer, pero se venden unos paquetes de papas fritas y maníes pa’ hacer sed.
La desinformación del local pasó a un segundo plano a medida que pasaban las cervezas, y comenzó el desfile de personajes freaks. Desde un tipo muy ebrio que invitó a un par de jovenzuelas, también harto arriba de la pelota, a sentarse con él, pero como k no le resultó mucho y las minas se anduvieron enojando, hasta un tipo obrero de la contru k a cada rato nos pedía disculpas por la pinta y que después no dejaba de pedirnos que le sacáramos fotos y terminó discutiendo solo en una mesa, ambos clientes habituales del local, pero que encontramos en sus días mas jugosos, pero buena onda. Pero todos los laureles se lo llevan dos personajes: el sr. Maiken Humere Fica (escribo Maiken literalmente, por que nunca se le entendió mucho que decía y nunca me pudo explicar bien como se escribía) y nada mas ni nada menos que Don Juan Carlos Dodds Laspiur, mas conocido como el superman, uno de los afamados locos Vadulli. Con estos dos personajes estuvimos conversando hasta tarde, y analizamos teorías importantísimas y revisamos la historia universal. Impagable fue el discurso de Don Miaken sobre “Alejandro Magno, sus principios, universo conocido, su historia y de cómo renuncia a todo” (sic), y luego se manda la gran pregunta gran:” ¿Dónde nace la virtud del hombre?, el momento preciso de la vida es el momento que se muere”………… aun trato de entender esa frase. Pura sabiduría de cantina. Todo esto mientras cantaba tangos y nos contaba de su parcela en Lluta y sus choclos, bueno, trataba de contarnos, por que no se le entendía ni wea.
La oportunidad de conversar con un personaje como Juan Carlos Dodds, que te cuente la historia de su familia, sus hermanos y como están todos, mientras se saca la polera y posa para la cámara es simplemente impagable, y son las grandes conversaciones que solo se dan en las fuentes de soda, acompañadas de una cerveza. Estas experiencias pagan completamente las salidas de La Ruta y son las que nos dan mas ganas de recorrer estos antros de cultura y conocimiento que son nuestras queridas fuentes de soda.
En resumen, de La China no supimos mucho, pero puta que la pasamos la raja, las fotos estuvieron simplemente notables, tomamos harto, surtido y barato, aprendimos incoherentes lecciones de vida y nos reímos hasta que me dolió la mandíbula.
Vayan si o si a La China. Satisfacción garantizada.